Apología del Olvido.

2014. 100 x 60 cm. Carboncillo y Acrílico sobre papel. Santiago, Chile

La obra de Perpetua Rodríguez intenta rescatar la lucha entre mundo y tierra; entre el desenvolvimiento autónomo de una naturaleza indómita y los diversos modos en que ella dialoga con las estructuras mundanas. La artista apuesta por la suspensión del sujeto cognoscente, lo que implica confiar a la mirada una dimensión no conceptual en la que irrumpe la sobre plenitud del evento sublime. La obra en general se desarrolla sobre la base de una serie de experiencias en las cuales el juego de pertenencia y apropiación del paisaje se expresa como una dinámica forzosa del habitar.

En una primera etapa, la huella humana, una casa abandonada en Puerto Octay, apunta a la ausencia de subjetividad, de vida humana, lo que abre paso a la penetración de lo indómito. Esta ausencia advierte la transformación de lo familiar, de lo seguro, en vestigio. El tiempo que absorbe el vestigio advierte a su vez su transmutación en naturaleza, a saber, en in-seguridad. Esta primera obra conforma así una apología del olvido en la que se expresa la dialéctica entre un pasado de apropiación y cuidado humano, y un puro devenir autónomo que se anuncia en la huella.